El partido en cuestión no pudo empezar peor, un fallo en cadena provoco un gol en propia puerta de Xabi Alonso. Pero eso no era lo peor. En los primeros minutos el Sevilla tuvo el balón, y maniato bien al Madrid a costa de pensar solo en la destrucción del juego, ya que con el balón en su poder el Sevilla no hizo nada en ataque, ni siquiera tiró a puerta. El Madrid solo hizo trabajar a Palop gracias a las individualidades de Higuaín y Cristiano.
La segunda parte empezó igual de mal, con un gol infame en una tontería entre Casillas y Alonso, que ayer no tuvo su mejor dia. Este gol fue el único ¿disparo? del Sevilla en todo el partido.
A partir de los cambios, el Real Madrid toca a zafarrancho y pisotea a un Sevilla con un objetivo claro, salir vivo.
A base de atacar y de tener ocasiones bajo la batuta de Guti y Van der Vaart se marcan los dos goles del empate. Las ocasiones no cesaban y Palop una vez mas se ganaba el apelativo de santo. Pero todos los dias no es navidad, y no se repitio lo de getafe. Esta vez era el Real Madrid quien estaba enfrente, y en el tiempo de descuento se impuso la justicia que hasta entonces no habia hecho acto de presencia.
La suerte ha acompañado al Sevilla durante toda la temporada, pero no se puede abusar de ella, y el Sevilla se empeña en vivir en el filo, al borde del infarto y de la tragedia. Tarde o temprano, la justicia llega, y cualquier resultado que no hubiese sido una victoria madridista, habría sido tremendamente injusta.
Creí que la afición del Sevilla no podría poner excusa arbitrales ante tamaño vendaval de futbol expuesto por el Real Madrid, pero los hay que se quejan del arbitro, increíble. La aficion sevillista esta perdiendo la oportunidad de convertir al Sevilla en un equipo grande al no dejar de utilizar la excusa patetica y de equipo pequeño que supone el culpar al colegiado, pero ellos allá. Para ellos seria facilísimo jugar siempre contra el Madrid. Si ganan son unos genios, y si pierden nunca es culpa de ellos, siempre del arbitro. Patético, pero es lo que hay. La vida sigue igual, ¿Verdad Jesús Alvarado?.



